Imaginarios SocialesSalvador Moreno plantea una reflexión muy interesante en su artículo publicado en la revista electrónica Razón y Palabra. En él nos describe a manera de reflexión la complejidad de la interpretación de la realidad o imaginarios sociales.

De una manera muy sencilla nos explica algo que pudiera parecer obvio, pero en realidad no percibimos o nos damos cuenta que cada quien tiene su propia concepción del mundo y de lo que sucede a su alrededor.

Moreno señala que es el entorno sociocultural el que genera las categorías ideas y valores que utilizamos para la interpretación de los mensajes.

El ejemplo que nos explica se desarrolla en un contexto que podría ser familiar para muchos de nosotros o al menos no tan ajeno, el niño que es regañado por alguna situación y evidenciado ante los demás adultos presentes. Al niño se le llama la atención de manera fuerte para establecer una línea de autoridad, el mensaje del adulto es claro, mostrar su posición y reafirmar ante los demás este poder ejercido. Sin embargo por el otro lado, quizá el niño sólo busque satisfacer una necesidad sin que este haya tenido la intención de rebasar la autoridad.

Se observa pues que bajo una misma situación hay dos perspectivas de la realidad totalmente distintas, por un lado la del adulto y por otro la del niño.

Como Moreno menciona acertadamente, en la mayoría de las ocasiones nos comunicamos pensando que los demás conocen e interpretan las situaciones de la misma manera que nosotros mismos, dejando a un lado las variantes como la cultura y las clases sociales. Dado lo anterior podemos tener distintas formas de interpretar las situaciones humanas y por ende distintas maneras de comunicarnos, todo dependerá pues de la construcción social influidas por  las condiciones económicas, políticas, religiosas e históricas en las que se han desarrollado. Es por ello que suponer que todos poseemos los mismos imaginarios sociales es un error que puede dar lugar a equívocos, distorsiones y desencuentros en la comunicación derivando en malos entendidos, distorsiones y problemas de comunicación.

Incluso el ser hombre o mujer, la forma en la que hablamos, la intencionalidad, el tono de voz, la proximidad u otros elementos pueden intervenir en el proceso de comunicación interpersonal. Moreno señala que “los cambios interpersonales, sin embargo, pueden requerir muchas veces la confrontación y el análisis crítico de lo establecido, de lo aprobado y autorizado socialmente; primero, para comprender mejor la propia situación personal, y luego para identificar el camino a seguir”. El confrontar una situación en la que estamos en desacuerdo o que desconocemos nos permitirá ampliar nuestras posibilidades.

Podemos concluir diciendo que la comunicación interpersonal es un fenómeno social influido por los imaginarios sociales de las personas y serán ellos quienes definan las limitaciones y las posibilidades.

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